Hay momentos en los que la vida se acelera sin pedir permiso.
Los días se encadenan, las tareas se acumulan y, casi sin darnos cuenta, entramos en una especie de vorágine que nos arrastra hacia afuera: hacia el hacer, el responder, el llegar a todo… menos a nosotras mismas.
En esa inercia, el cuerpo se tensa.
La mente no descansa.
Y el corazón queda, en algún lugar, esperando ser escuchado.
Por eso, esta semana te propongo dos espacios para salir —aunque sea por un instante— de ese movimiento constante y volver a ti.
El viernes, nos encontramos en un viaje de Yoga Nidra, una práctica profundamente restaurativa que te invita a soltar capas de esfuerzo, a entrar en un descanso consciente y a permitir que el sistema nervioso se reequilibre.
Un espacio donde no hay nada que hacer, solo dejarse sostener.
El domingo por la mañana, nos activamos suavemente con Kundalini Yoga, movilizando la energía vital, respirando con intención y despertando el cuerpo desde dentro.
Una práctica que no solo mueve, sino que ordena, canaliza y devuelve claridad en medio del ruido.
Dos propuestas diferentes, pero profundamente complementarias:
una para parar, otra para activar;
una para soltar, otra para dirigir;
ambas para volver al centro.
Porque salir de la vorágine no siempre implica detenerlo todo fuera…
a veces basta con crear un espacio dentro donde poder escucharte de nuevo.
Si sientes que lo necesitas, este es tu momento.
Te espero 🌿
* Lo recaudado en esta sesión irá integramente destinado como donación a la Asociación Española Contra el Cáncer https://colabora.contraelcancer.es/home
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